El aroma húmedo y extraordinario de la trufa invade a finales de otoño los más selectos y distinguidos mercados del Pirineo. La trufa vive y duerme en las profundidades de la tierra. Un hongo más de tantos que nos brinda la misteriosa naturaleza, pero sin lugar a dudas, el más destacado y suculento. Mística, misteriosa, tan aromática que atrae a los animales para diseminar sus esporas, y su sola presencia se presta, desde tiempos remotos, a ritos y ceremonias ancestrales en torno a sus múltiples facetas culinarias.