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del diluvio a la sequía

del diluvio a la sequía

El agua en nuestro país es un bien escaso y valioso; utilizarla de forma racional es una obligación de todos los ciudadanos, para asegurar a las próximas generaciones un mundo habitable.

La mayor parte del agua que consumimos la dedicamos a la agricultura, 79,5%, para regar unas 3.500.000 Ha. El resto, un 20%, lo usamos en nuestras industrias y en nuestros hogares.

La ONU prevé que 2.000 millones de personas pasarán sed a mediados de siglo. Un 90% de las catástrofes tiene que ver con el agua. El 50 por ciento de la población de los países en desarrollo está expuesta a fuentes de agua contaminada, una situación que se agravará con el cambio climático.

El cambio climático agravará un 20% la escasez de agua. La tendencia a que se registren condiciones meteorológicas extremas hará más probables las inundaciones, las sequías, las avalanchas de lodo, los tifones y ciclones...

  • Sequía, incendios,emisión de compuestos orgánicos volátiles...las consecuencias

De los efectos de períodos cálidos y secos tenemos un ejemplo reciente en el caluroso 1994, que conllevó una época de sequía importante. Ese episodio afectó profundamente a la vegetación pirenaica. Las encinas, por ejemplo, se secaron en muchas localidades y lo hicieron en mayor o menor grado dependiendo del tipo y la profundidad del suelo, así como de la orientación de las pendientes.

En nuestro país, la temperatura media de muchos lugares ha aumentado más de 1 ºC en los últimos cincuenta años, y parece que el «buen tiempo» llega antes. Las temperaturas que hace cincuenta años se registraban a principios de abril, se dan ahora a principios de marzo. En ciertos lugares, como el Pirineo central, los aumentos de temperatura media de meses como octubre en los últimos veinte años son realmente extraordinarios, casi increíbles, de hasta 4 ºC.

Los glaciares del Pirineo ocupan en la actualidad aproximadamente una tercera parte de su extensión original hace 150 años o, lo que es lo mismo, la mitad de la superficie que tenían en 1990. Además, desde el inicio de los años ochenta este proceso es mucho más acusado, dado que el calentamiento de la atmósfera está siendo más rápido.

Las precipitaciones de los últimos días, aunque necesarias y beneficiosas para la tierra, son insuficientes. Además, la escasez de nieve en las cumbres no permitirá en la época de deshielo, llenar de agua ríos y pantanos abundantemente para abastecer a la población, lo que podría provocar serios problemas de suministro para este verano.

Cambio climático, del diluvio a la sequía

Si hacemos caso del refranero popular que dice “en abril, aguas mil”, este será el mes de las precipitaciones.

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